domingo, 19 de octubre de 2008

¿RECUERDAS LOS AÑOS 50-60...?
























































¡CUANTOS ERAMOS…!
















Desde hace mucho tiempo he querido hacer un “recuento” de la gente que vivía en Trefacio en los años 60. A veces me proponía acodarme y me dibujaba mentalmente el plano del pueblo, calle por calle, casa por casa, y de repente veía cómo se me escapaban de la memoria personas que realmente fueron personajes, por sus peculiaridades. Gente sencilla, como casi todos, pero diferentes por algo, y entonces me daba cuenta que todos eran peculiares, ¡qué maravilla!.












Hoy, que sé que cuento con vuestra participación, los que entráis en mi blog, quiero pediros que me ayudéis, pues entre todos, seguro que no se nos escapa nadie, y que disfrutaréis conmigo en perfeccionar aquel “viejo padrón”. Me salen más de 450 personas, hoy no llegamos a 100.













De antemano pido perdón si al nombrar a alguien es necesario para su identificación utilizar su mote, pero esto tiene que entenderse como un homenaje a su recuerdo, una muestra de cariño a su familia, y un nexo de unión entre todos.



































Empecemos por El Barreiro (no sé porqué siempre se empieza por ahí):













En la última casa vivía el ti Amaro y la ti María, hermana de Víctor (el que vino de EEUU, era gordo y fumaba puros), madre de Micaela, Pepe, Julián (el que se casó con Rosita, la hermana de Antonio)












Al lado, Eladio y Herminia con sus hijos: Carmen, Petra y Pepe, putusié (el abuelín…)













El ti Raimundo y Estefana (la abuela de Antonio).Raimundo y Victoria con sus hijos Luis (fuelle ?) y Laura. La ti Isabel












El ti Cayetano y Pilar y las hijas Josefa y Elisa. Federico y María y sus hijos Pepe y Federiquín.













El ti Pedro Felipe y Encarnación y (la perrita, Panchita). En la callecita que iba a las eras vivían Vitorina (madre de Agustín, Angelines y Luis) y Josefa, su hermana. En esa misma calle …













Un poco más abajo, Pedro Pérez Perlongo y la ti María, y su hija Ángela.












Por la otra calle oblicua, Amparo madre de Maruja, Lico, Pili, y Leles; más abajo Manuela la madre de Ángel Duarte, y él.












En la casa que unía las dos calles, Julián y Aurelia con sus hijos, El Viti, Antonio y Jesús (el negro).













A continuación, D. Rosendo y su mujer ? y sus hijos Carlos y Richard, Gonzálo y una criada llamada Genoveva. José (el antiguo Juez de Paz) y María, ahora Pili. Enfrente, el ti Bernardo y Vicenta (la perincha) con Santiago; Agustín e Isabel (los de Porto) con sus hijas Elvira y Carmen? Al lado, Gerardo (hermano de María).













En la Barallonga empezamos por Paula (fue la mujer de Gerardo), al lado Ángel (el chispas) con Asunción. El ti Clemente y Jesusa y su hija María. Luego el ti Prudencio y la Sra. Contempla con sus hijos Antonio, Paco y Pruden. Al lado Andrés (el Pino) y Dña. Felícitas, la maestra, y su hermana Matilde y Carmina. Después Antonio (el gallino) y María, con sus hijos Pili, Gabino, Paca y Sara.













Enfrente vivían Ángel y Vicenta, con sus hijos Carmen, Gela, Delfín y Ángel. A continuación, en el corral, Julio y Carmen con sus hijos Antonio, Maruja y Manolo; Federico (el Jato) y Rosa con sus hijos, Rosita, Antonio y Mari Mar.













En el corral de al lado, no vivía ahí pero era muy interesante la peluquería y barbería del ti Casimiro el de Vigo. También vivían aquí entonces Antonio Cornejo y Maruja, con sus hijos Poli y Amparo.













Al otro lado, la ti María, Pepón y Carmen, y Amando y su mujer Carmen con su hija Marcelina y Víctor y Visita con su hijo Pepe. Después el ti Delfín y Eloina. Enfrente Magín y Chon con Pepita, Carmen y Tanín. En el mismo corral, el ti Antonio (Bicicleta) y su mujer, Ángela, con ellos vivía su hijo Ricardo entonces, (luego se casó con Manuela y tuvieron a Encarnita); y también Fernando Sastre, su mujer María y sus hijos Antonio, Mari Carmen y Fernandito. Y el ti Delfín y la Sra. Manuela, con Sergio (luego desde que éste se casó con Antonia vivieron aquí, con su hija Carmen .













Subiendo por el Barrio Seco, la ti María, madre de Leandro y Manuela. Al lado, Ángel (Chamarín) y Esperanza, con sus hijos Carmen, Geli, Cita, Susi y Pepe. Lindando con el ti Francisco y Josefa, con sus hijos Antonio, Delfín, Constantino, Manuela y María. Enfrente, los distintos Curas: D. Samuel y Gloria; D. José y Claudina (los de Escudero), D. José, y hasta el actual D. Juan Manuel y Eloína.













Al otro lado, Emilio y Enriqueta con sus hijos, Emilio, Ángel, Lidia y otra que yo no conocí. Enfrente, la ti Amelia, Miguelico y el guardia civil Alonso. Luego, D. Abelardo (el cura) y Carmina y Felisina. Enfrente, estaba el cuartel de la Guardia Civil y al lado la pensión, Dña. Adoración, y Aurorita y Lauro; aquí venían con frecuencia: Chiquilín y su mujer e hija, y los padres de Alberto (el que ahora tiene casa en en el Barreiro con Maria Luisa) con él y su hermano. Luego, Bernardo (el Chiquitín) y su mujer Matilde con sus hijos Abelardo (cremalleras), Pepe, Encarnita y Jesusa. En el mismo corral, el ti Celestino y la ti Claudina, y sus hijas Manuela, Jesusa, Clotilde y Anita; lindaban con Pedro (el cubanito) y la ti Leonor.
























Al lado vivían entonces, Enrique y Luisa con sus hijos Enrique, Jorge, Ana y Roberto, bueno, y Josechu. Al otro lado, Antonio y Carmen, y sus hijos Antonio y Rosita; y en el corral, Andrés (el tripo) con su hermana (mujer?) Manuela; detrás la ti Sofía con sus hijos Pepe, Benjamín, Manolo y Pili y lindando el ti Miguelillo padre de Esperanza, y Manuela con sus hijos Paco y Consuelo. También vivía ahí Pepe (Rosito).












En la plaza estaba la carnicería del ti Delfín, el almacén de los Aceiteros y al lado Abelardo y Maria Luisa, con sus hijas Isa, Rosita y Conchita. Enfrente el Ayuntamiento y la telefonista, Adela.













Pasando La Puente, Pepe López y la ti María, a continuación, en el corral, la ti Paula y Pepe (couro) y Tomasa. Luego la ti María (la bruja), y Mercedes con su hijo Ángel (pajarica). El ti Vitoriano y la ti María con sus hijos, Tomasa, Asunción y Vitoriano. Enfrente, la ti Basilisa con sus hijos Lorenza, Pepa y Paco (el Moreno), los nietos Mariano y Tino. Enfrente, el ti Juanillo, y la ti Rosa con sus hijos Félix, Josefa, y Patricio.













En la escuela D. Julio y Da. Encarnación, con sus hijos Julito, Pepe, Paquiño, Alfonsiño y su nieta, Pili.













Bajando por la carretera, el ti Jerónimo (Xiromo) y la ti Feliciana y Laura, su hija, los otros hijos (las monjitas, Antonio y Leandro apenas estuvieron aquí). En el mismo corral vino a vivir el ti Julián y Aurelia (donde hoy vive el Negro).












En la Corralada, el ti Vitoriano (silvestre) y su mujer Petra . Enferente, los hijos de Tomás Méndez, Pico, Herenio, Fica y Tano, al lado Ángel (bacarolo) y en el mismo corral la familia cacharreiro, la ti Baltasara, con Tomasa y Pepe (cacharreiro) y Manuela con sus hijos Baltasar, Pepe, Carmen y Esperanza. Al otro lado de la calle el ti Sergio y la Josefina y su hija Carmina. Un poco más arriba el ti José (el de Doney) y su mujer la ti Lucía, con sus hijos Encarnita, Celestino, Laude, Paco, Pepe y Juanito.













Un poco más adelante el ti Pedro (el tatarelo) con su mujer Manuela y sus hijos Pepe, Herminio, Carmina y Manolín. De alquiler, vivían aquí Román y Josefina con Mari Jose y Pedro; luego los Chibincas: Pepe y Encarna con sus hijos Juli, Encarna, Pepe y Pili; la hermana de Pepe, Josefa, con Federico y su hijo Fede; María, con Antonio; Teresa con Adriano padres de Jose Mari y Nanín; Chon y Dominga. La ti María Agustina y el ti Bernardo, y sus hijos Alonso, Maruja, Socorro y Tano.













Un poco más adelante Caytano Barandales y su hermana Manuela ; detrás el ti Florencio carrasco y la ti Petra, con sus hijos Angel, Paco, Ángela, Maruja, Rosario, Delfín, Antonio, Pedro, Fica, y en ese mismo pasadizo, Felipe el zapatero.













En la plazoleta Amaro y Adela, con su hijo Olegario y Angelito y Jose Mª Cañueto y Manuela con sus hijos Pili y Pepe (Amancio...)













En el barrio Los Pitos, Jerónimo, el chupo, con Amalia y sus hijos Pepe, Manolo, Jeromines, Ángel, Carmen y Gloria. Al otro lado, Santiago y Araceli, D. José (el cura), y Da. Paula,; Miguel y Clotilde y su hija Elenita; y Asunción (Taboy ¿i?).













Y hacia Retuerta, (barrio Los Pitos?) Rosita (la de las medias); la ti Micaela con sus hijos Vicente, Marcelino, Pepe, María, Manuela y Adela; Pepines, Cayetano, Nines y su madre ???













Por el Chano, Florencio, (el zorro) y Carmen con sus hijos Carmina y Pepe. Enfrente, Mauela (la chopa) con sus hijos Manolo, Jesús, Ángel y Maruja. En el corral el ti Amaro (el sastre) y la ti Ángela con su hijo Eloy y Pura (mujer de Ángel). El Sr. Martín (el pintor) y su mujer Rosa, el ti José (Pico) y la ti María.













Un poco más abajo, Carmen (la Carmona); Dantés y su hermana Piedad; Pedro (perrises) con su mujer María; en el corral el ti Joaquín (puntillas, ¡que cariño tenía a los niños: nos pintaba en carnavales!) y su mujer María con sus hijos, Carmen, Ángel y Antonio. Luego, Herminio y Dolores.













A continuación, el ti Antonio (sico) y su mujer Clara con sus hijos Luis, Lino, Teresa, Antonio, Julián, Pepe, Ismael (molina) y Miguel. Al lado Celia. Aquí vivieron los padres de Belmira y José su hermano, Manuel y Ana. Enfrente Pepe (bicicleta) y Lola con sus hijos Ángel y Pepe. Más arriba, D. Moisés y Margarita y el tí Fidel; y en el corral de enfrente, el ti Daniel y la ti Dominga con sus hijos Moisés, Rosa, Ángela, Argelia, Pepe, Dani, Carmina. También vivía aquí la ti Manuela (pitillo)













Siguiendo por el Chano, La ti Victoria con sus hijos, Antonio, Chona, Sara y Antonia. La tí Dominga, con sus hijos Julián, Dominga (la madre de las mellizas), y ? Ángel (el toresano) con su mujer Pili y la hermana de él Manola, y detrás la ti Felicidad (¡vaya caramelos y chicles de "bazoka"!). Más adelante el ti Magín (el truchiman) y Dominga y su hija Aurelia. Amelia (la Julia). Enfrente Doña Adela con su hermana Olivia y Adelita. En el mismo corral, Julianón y la ti Rosa; al lado el ti Francisco (sastre) y la ti Ángela, con sus hijos Encarnita, Carmina, Pepe (Zoco) y Angelines.













En la casa del médico, D. Moisés y Da. Lolita.













En la serradora Antonio y Catalina con sus hijos Antonio y Angelines













En la carretera de San Ciprián, Don Pablo y Lorenza, Joaquina, Carmela y Mariano con Pablito.
























Subiendo por Caruceo, la tí Generosa y Pepe Méndez; Fernanda; el ti Joaquín y su mujer Dolores el ti Elías y su mujer María; Nicolás y Teresa, con sus hijos Pepe, Juli, Antonio, Jesús, Ángel, Luis; y en el último corral, Raimundo (el chato) y su mujer Concha con sus hijos Mercedes, Miguel, Pepe, Ángel y Conchita.


















































































































































































































































































































































jueves, 2 de octubre de 2008

A LOS COMENTARISTAS

COMENTARIO A LOS COMENTARISTAS


 


 


Cuando llamas por teléfono a alguien siempre esperas que conteste la persona adecuada, y, en general, suele ocurrir; pero cuando escribes en un medio como éste (D. Julio no llegó a enseñarnos tanto, pero casi), es como lanzar un discurso en el medio de Majada Nueva y pensar que no te oye nadie, o sí. Recuerdo una vez que estaba en el Palumbar y oía cantar a nuestro “Molina” ¡como cantaba!, montado en el caballo del ti Sico… o en otra ocasión subir al garaje de mi padre, en el Barrio Seco, a buscar ramajos, y oír a Antonio (Toñín el médico) recitar en la galería de su casa: siempre fue un genio, ahora es algo más. Pues eso, que cuando empecé a escribir aquí nunca podía pensar que “al otro lado” iban a estar JUNOMAS, JOSVER, SABUGUEIRO, ANGEL… y otros muchos que aunque no aparezcan estamos en contacto.


Me parece genial que todos aportemos ideas, formulemos dudas y ojala pudiéramos dar soluciones.


Con Junomas hablé con él hace poco, creo que estamos en sintonía, defendemos lo mismo y admiro su claridad de ideas, aunque no todo el mundo las entienda.


A Josver, informarte que las presas son competencia de la Confederación Hidrográfica del Duero, por ejemplo la de Puebla la habían hecho nueva, se la volvió a llevar la riada pero ya la han vuelto a rehacer. Las de Trefacio que faltan, el Ayuntamiento tiene que solicitar su reparación. Los caños funcionan por las Comunidades de Regantes, que creo que no siempre están constituidas, como casi nadie riega (menos los huertos), todo el mundo pasa.


La idea de Sabugueiro, del autobús de los lunes, yo creo que es buena, de hecho si mi información es correcta, en San Ciprián pagan con lo que se saca del coto de caza. ¿Qué pasará con loS cotoS de caza de Murias, Cerdillo, Trefacio y Villarino????..., como siempre digo: algún día lo sabremos. De momento ya sé que no son todos los que están, es decir los que figuran. Pero, en cualquier caso, también podría ser un buen destino el dinero que se recauda, si se recauda algo, y si no tiene actualmente mejor destino, que no sabemos… Y si no llegara para el coste total, y el Ayuntamiento no puede hacer frente, como parece ser , plantearlo en la nueva Junta Directiva de la Asociación.


En cuanto a lo de la antena decirte que sí fue necesario llevar a Pleno el Convenio, que se aprobó pero que no sabemos nada más, oficialmente.


Ah, Paco y Juanito de la ti Lucía, no Sofía, los de los nidos de pega, de pega y de pigarros, y de fungón, y de carriza, y de pimenteiras... ¡Vaya tortillas, hasta con pajaritos! (Yo a Juanito le tengo un cariño especial, partíamos la leña juntos, jugábamos; ¡cómo se ha estropeao el jodío!, con lo bién que regateaba cuando estaba delgadín, era el preferido de Abelardo López, que era de los más entendidos, ¡cómo disfrutaba de espectador!...


Y, lo del café de Esperanza, como puedes comprender, me ha hecho humedecer los ojos. En aquél rincón tan especial hubo muchas vivencias, mucho de todo, y yo creo que muchos, muchos sentimientos, por dentro y por fuera del mostrador (no barra) y algunos se quedaron entre las maderas, que de allí no pueden salir, me refiero a los que afectan al lugar, al sitio; pero otros, están repartidos, y tú Sabugueiro, me has transmitido uno, gracias.